CONTENIDO



Qué es la displasia de cadera?


El término displasia de desarrollo de la cadera (DDH) engloba alteraciones en la forma de cabeza del fémur, del acetábulo (donde encaja en la pelvis) o de ambos que pueden provocar problemas de desarrollo y estabilidad de la articulación, ya desde el periodo intraútero hasta el período neonatal que van desde la subluxación hasta la luxación de la cadera.

El término «cadera luxada» significa pérdida de relación entre la cabeza femoral y el acetábulo y puede tratarse de una luxación reducible por manipulación o de una luxación irreducible. El término «cadera luxable» significa una correcta relación entre la cabeza femoral y el acetábulo que puede perderse por manipulación externa.

Anteriormente se utilizaba el término “luxación congénita de cadera” pero se ha sustituido por el de displasia ya que no todas las caderas se encuentran luxadas al nacimiento ni todas evolucionan hasta la luxación.

¿Cómo se produce la displasia?


Se han identificado numerosos factores de riesgo que influyen en el desarrollo de una displasia de cadera, si bien destacan (3):
-presentación nalgas puras debido a la influencia en la postura de las caderas,
-sexo femenino debido a la mayor elasticidad producida por la sensibilidad a las hormonas maternas,
-cadera izquierda debido a la postura en aducción al estar apoyada contra sacro,
-primer hijo debido a la posición en un útero más tenso e
-historia familiar con patrones hereditarios de penetrancia incompleta.

¿Las mochilas portabebés pueden producir displasia de cadera?


Algunas culturas colocan los recién nacidos en unos sistemas de porteo en postura forzada con las piernas estiradas y juntas durante muchas horas al día. Se ha comprobado que en estas situaciones aumenta el riesgo de desarrollar una displasia de cadera, por lo que no se recomienda mantener las piernas de los niños en esa postura.

No se ha visto ninguna relación entre la displasia de cadera y los actuales sistemas de mochilas portabebé, ya que mantienen las piernas separadas y suelen permitir una movilidad libre de las caderas.

¿Cómo se descubre la enfermedad?


La exploración física de todos los recién nacidos permite la detección precoz de la mayoría de pacientes. Con unas maniobras de exploración que llamamos Ortolani y Barlow evaluamos si la cadera está luxada o es luxable.
Primero realizamos la maniobra de Ortolani (figura), que consiste en intentar colocar en su sitio una cadera que está luxada. Si notamos el resalte de que la hemos reducido, concluimos que el niño tenía la cadera luxada.
Después realizamos la maniobra de Barlow (figura), que consiste en intentar luxar una cadera que está en su sitio. Si notamos el resalte de que la hemos luxado, concluimos que el niño tiene la cadera luxable.

No todas las caderas luxadas pueden reducirse con estas maniobras. Por ello, valoramos también la abducción de cadera, es decir, cuanto abre o separa las piernas. Si existe una asimetría importante, podemos pensar que la cadera que se abre menos pueda tener una luxación.

Existen otras maniobras exploratorias más complejas que el ortopeda pediátrico puede practicar en caso de duda.

La asimetría en los pliegues del muslo no se considera que tenga relación con la displasia de cadera.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario